lunes, 29 de mayo de 2017

Que viene el Coco

La mano suave agarraba la mia. Mis piernecitas seguían sus pasos por mañanas de jubilación, de sol potente y amapolas. Al iniciar la subida aparecían destellos de raíles, olor a hollín y al poco notaba las aristas del balasto a través de la suela. La mano me soltaba, era libre para saltar sobre las traviesas. Él charlaba con un hombre que, cuando menos lo esperaba me gritaba, «Que viene, que viene». Se reía. Me protegía tras las piernas del abuelo inútilmente. nada aparecía en el horizonte. Un día me armé de valor, «Quiero verlo». El abuelo me llevó a una nave gigante donde aguardaba palpitante un humeante gusano tostado por el sol. 

FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por leer y comentar. Saludos.