domingo, 5 de abril de 2015

Tiempos verbales

Héroe (tiempo verbal Imperfecto)hechos habituales y repetidos, anula el suspense

Algo me atraía hacia la boca negra de la cueva y aunque era consciente de que mi voluntad podía hacer posible la huída, el miedo era atractivo y la curiosidad superaba la prevención.
Un rugido hizo que me detuviera. En el fondo oscuro de la cueva aparecieron, brillantes como dos luciérnagas incandescentes, los ojos del dragón.
Yo sabía que era un dragón. No podía ser ninguna otra cosa. Mientras miraba mi espada que lanzaba destellos al sol, me preguntaba si sería lo bastante larga para cortarle el cuello. Comprendía que a no ser que la bestia se echara en el suelo no la alcanzaría. Y entonces sí quería correr, pero mis pies se habían hundido en un barro viscoso y denso, pesaban como yunques. En silencio pataleaba, movía los brazos para impulsarme, torcía el cuerpo en un intento por liberarme.
De pronto, me encontraba en mi cama, la sábana y las mantas se esparcían por el suelo, incorporado a medias, los pies sobresalían de la cama y temblaba. Mi madre me miraba desde la puerta, «¿la misma pesadilla?»  

Héroe (tiempo verbal Pretérito Indefinido)hechos cumplidos puntuales permite el suspense

Algo me atrajo hacia la boca negra de la cueva y aunque fui consciente de que mi voluntad podía hacer posible la huída, el miedo fue atractivo y la curiosidad superó la prevención.
Un rugido hizo que me detuviera. En el fondo oscuro de la cueva aparecieron, brillantes como dos luciérnagas incandescentes, los ojos del dragón.
Yo supe que era un dragón. No pudo ser ninguna otra cosa. Mientras miré mi espada que lanzó destellos al sol, me pregunté si sería lo bastante larga para cortarle el cuello. Comprendí que a no ser que la bestia se echara en el suelo no la alcanzaría. Y entonces sí quise correr, pero mis pies hundidos en un barro viscoso y denso, pesaron como yunques. En silencio pataleé, moví los brazos para impulsarme, torcí el cuerpo en un intento por liberarme.
De pronto, me encontré en mi cama, la sábana y las mantas esparcidas por el suelo, incorporado a medias, los pies sobresaliendo de la cama, temblé. Mi madre me miró desde la puerta, «¿la misma pesadilla?»  

Héroe (tiempo verbal Presente)inmediatez, velocidad

Algo me atrae hacia la boca negra de la cueva y aunque soy consciente de que mi voluntad puede hacer posible la huída, el miedo es atractivo y la curiosidad supera la prevención.
Un rugido hace que me detenga. En el fondo oscuro de la cueva aparecen, brillantes como dos luciérnagas incandescentes, los ojos del dragón.
Sé que es un dragón. No puede ser ninguna otra cosa. Mientras miro mi espada que lanza destellos al sol, me pregunto si es lo bastante larga para cortarle el cuello. Comprendo que a no ser que la bestia se eche en el suelo no la alcanzo. Y entonces sí quiero correr, pero mis pies se han hundido en un barro viscoso y denso, pesan como yunques. En silencio pataleo, muevo los brazos para impulsarme, tuerzo el cuerpo en un intento por liberarme.
De pronto, me encuentro en mi cama, la sábana y las mantas se esparcen por el suelo, incorporado a medias, los pies sobresalen de la cama y tiemblo. Mi madre me mira desde la puerta, «¿la misma pesadilla?»  

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