lunes, 27 de octubre de 2014

La añoranza del rey



Camina lento y majestuoso por un barrio marginal. La soledad y el olor a mojado se cuelan por todos sus poros y le transportan a un pasado sin ataduras. Hace tiempo que no pisa las calles de noche con la única compañía de un par de amigos y su perpetua melancolía. Por ser rey tiene prohibido realizar actividades habituales para el pueblo. Lo asume y se conforma con su suerte, pero no por eso lo añora menos.

—¿Qué crees que pasaría si te vieran? —le han dicho más de una vez.
La advertencia de uno de sus compañeros le saca de sus pensamientos.
—¡Venga, Melchor, acelera! Aún nos quedan muchos regalos por repartir.

Marga García Pacios

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