viernes, 31 de octubre de 2014

Despedida





Alcanzó la maletita de cartón piedra del altillo aupándose sobre las puntas, y restos de hojas de otoño se desprendieron de los zapatos. La apoyó en la cama doble. Del cajón de la cómoda escogió la ropa íntima, el frasco de perfume de violetas, el diario…, tras este apareció ―no lo recordaba― su ramo de novia: un lirio de pétalos transparentes. Exhausto, le vino a la cabeza. Lo depositó sobre la ropa un instante, lo tomó de nuevo, acunándolo fue hacia la ventana, suspiró y lo arrojó por ella.

Marusela Talbé




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