jueves, 30 de octubre de 2014

Claroscuro



―No cambies de acera que ya te ví.

Desde el lado opuesto de la calzada un hombre responde:

―No cambié por ti, compadre. Cambié por la sombra.

―¡Pues claro está! Tú siempre por lo oscuro ―contesta el primero, que lleva sombrero de paja.

―Más oscuro tú que te sombreas de continuo con el ala del jipijapa.

―Pues fíjate como es la cosa que yo con solo este gesto ―dice descubriéndose―, me hallo en plena luz.

―Así me gusta ―dice sonriente el contrincante―, que te descubras cuando te dirijas a mí.

―¡Maldito!

Marusela Talbé

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